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Aunque el concepto de infracción administrativa es ampliamente conocido, no siempre lo utilizamos de forma adecuada.

En este artículo veremos cuál es exactamente la definición de este término, dónde se regula a nivel legal y cuáles son las consecuencias de incurrir en alguno de los comportamientos que se consideran como infracciones administrativas.

Finalmente, analizaremos cuándo prescriben y cuál es la mejor forma de evitar aquellas infracciones que se originan por la falta de control de plazos o por el incumplimiento de trámites administrativos por parte de las empresas u organizaciones.

¿Qué es una infracción administrativa?

Podemos definir las infracciones administrativas como aquellos comportamientos, contrarios al ordenamiento jurídico, para los que las leyes prevén algún tipo de sanción no privativa de libertad.

Por tanto, se trataría de un término muy similar al de delito, pero en un nivel inferior en cuanto a la gravedad del comportamiento y a sus efectos, como veremos en el siguiente apartado.

La consecuencia de cometer una infracción administrativa es la imposición de la correspondiente sanción. A menudo, se trata de una multa de carácter económico, aunque no es la única posibilidad.

Características de las infracciones administrativas

A partir de la definición anterior, pueden deducirse las características esenciales de cualquier infracción administrativa:

  • Puede tratarse de una acción o de una omisión: es decir, el comportamiento infractor puede consistir tanto en «hacer algo» (por ejemplo, aparcar en una zona prohibida) como en «no hacer» (por ejemplo, no declarar un ingreso a efectos del IRPF).
  • Tipicidad: para que nos encontremos ante una infracción administrativa, el comportamiento tiene que estar expresamente contemplado en una ley administrativa. Así, la Constitución indica que todas las infracciones y sanciones deben estar reguladas en una norma con rango de ley.
  • Antijuridicidad: es decir, la infracción supone desarrollar una conducta contraria al ordenamiento jurídico.
  • Culpabilidad: para que exista una infracción administrativa, es esencial que la persona infractora haya actuado con algún grado de culpabilidad o, al menos, negligencia.
  • Alcance administrativo: además de regularse en normas administrativas, el procedimiento se tramita por parte de la propia Administración, que es quien impone las sanciones correspondientes.
  • Sanciones no privativas de libertad: sin duda, uno de los grandes rasgos que diferencia una infracción administrativa de un delito es que las primeras nunca se pueden castigar con penas de prisión.

¿Dónde se regulan las infracciones y sanciones administrativas?

Existe una gran variedad de normas con rango de ley que tipifican distintas infracciones y sanciones en ámbitos específicos. Por ejemplo, en materia de tráfico, urbanismo, tributos, etc.

No obstante, a nivel general, hay que destacar la Ley 40/2015, de 1 de octubre, de Régimen Jurídico del Sector Público.

Así, por ejemplo, su artículo 27 contiene el principio de tipicidad en esta materia:

«Solo constituyen infracciones administrativas las vulneraciones del ordenamiento jurídico previstas como tales infracciones por una Ley […]». Más adelante, señala que «únicamente por la comisión de infracciones administrativas podrán imponerse sanciones que, en todo caso, estarán delimitadas por la Ley».

Además, nos dice que las infracciones administrativas se clasificarán por la Ley en:

  • Leves
  • Graves
  • Muy graves

Ejemplos de tipos de infracciones y sanciones administrativas

Aunque resultaría imposible enumerar los distintos tipos de infracciones y sanciones administrativas que existen en nuestro ordenamiento jurídico, podemos mencionar algunos ejemplos representativos:

  • En materia de tráfico, entre muchas otras conductas, están las siguientes:
    • Circular en una bicicleta sin hacer uso del alumbrado reglamentario.
    • Impago de peaje cuando sea exigible.
    • No respetar los límites de velocidad reglamentariamente establecidos.
    • No hacer uso, o no hacerlo de forma adecuada, del cinturón de seguridad, sistemas de retención infantil, casco y demás elementos de protección obligatorios.
    • No respetar la luz roja de un semáforo, un stop o un ceda el paso.
  • En el ámbito tributario, existen innumerables infracciones, sanciones y recargos de la AEAT, de entre los que podemos mencionar los siguientes:
    • Dejar de ingresar la deuda tributaria que debiera resultar de una autoliquidación.
    • No presentar de forma completa y correcta declaraciones o documentos necesarios para practicar liquidaciones.
    • Obtener indebidamente devoluciones tributarias.
    • Solicitar indebidamente devoluciones, beneficios o incentivos fiscales.
  • En el ámbito urbanístico, se contemplan cuestiones como las siguientes:
    • No solicitar autorización administrativa para realizar obras que lo requieran.
    • Incumplir la normativa urbanística sobre parcelaciones, uso del suelo, altura, volumen, etc.

Existen muchas otras normas que tipifican infracciones administrativas en ámbitos como el de las subvenciones, uso de los espacios públicos, etc.

¿Cuándo prescriben las infracciones administrativas?

De acuerdo con el artículo 30 de la mencionada Ley 40/2015, las infracciones y sanciones prescribirán según lo dispuesto en las leyes que las establezcan.

No obstante, si estas no fijan plazos de prescripción específicos para las infracciones, se establecen los siguientes:

  • Muy graves: prescribirán a los tres años.
  • Graves: a los dos años.
  • Leves: a los seis meses.

En cuanto a las sanciones:

  • Las impuestas por faltas muy graves prescribirán a los tres años.
  • Las impuestas por faltas graves, a los dos años.
  • Finalmente, las impuestas por faltas leves, al año.

Conclusión

Como puedes ver, existe una enorme variedad de ámbitos en los que se tipifican infracciones administrativas, a menudo con graves consecuencias, en forma de multas económicas.

Dejando aparte los comportamientos claramente culpables, es muy habitual incurrir en este tipo de infracciones por simples olvidos o negligencias, como sucede en el ámbito tributario o en el de la Seguridad Social, entre otros.

En este sentido, las empresas y organizaciones suelen encontrar dificultades para controlar y manejar las diversas obligaciones que deben cumplir en estas áreas, siendo habitual que se incumplan plazos o que no se atiendan las notificaciones recibidas por carecer de un procedimiento adecuado.

En estos casos, donde el control manual de los procedimientos resulta ineficiente y potencialmente peligroso, es muy recomendable contar con algún software gestor de notificaciones electrónicas que pueda permitirnos realizar un control más eficiente y riguroso.

Así, IvNeos, la herramienta de gestión de notificaciones electrónicas que ofrece Signaturit, te permite:

  • Recoger automáticamente las notificaciones emitidas por más de 9.000 organismos públicos, entre ellos la AEAT y la Seguridad Social.
  • Controlar el estado de las comunicaciones en tiempo real.
  • Descargar y almacenar los documentos de forma segura en la nube.
  • Presentar escritos ante la AEAT. 

En definitiva, la figura de la infracción administrativa desempeña un papel muy importante en todo tipo de ámbitos, con un claro efecto disuasorio tanto para particulares como para empresas.

Además, en este último caso, contar con procedimientos claros, responsables bien definidos y un buen software de gestión, puede ayudar a evitar sanciones y prevenir futuros problemas para la compañía.