Los 12 mandamientos para extender las metodologías ágiles más allá del departamento de IT

Escrito por: media el 30/08/16 9:00

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Las metodologías ágiles han aumentado exponencialmente las tasas de éxito y la velocidad de los procesos de desarrollo o de lanzamiento al mercado de las soluciones de software de miles de compañías desde finales de la década de 1990.

Su impecable track record ha llevado a su popularización en los últimos años y ha extendido su aplicación a otros ámbitos que trascienden a los departamentos de IT, sustituyendo a metodologías más tradicionales –como el modelo en cascada– en proyectos tan variopintos como la creación de la programación de emisoras de radio o el desarrollo de nuevos productos en sectores como el aeronáutico o el de la producción de vinos.

El quid de las metodologías ágiles consiste en sacar a las personas de la zona de confort delimitada por sus nichos de especialización para integrarlas en equipos multidisciplinares, autogestionados y conectados con el cliente. Ello las convierte no sólo en un atajo acreditado hacia el éxito, sino también en la llave de cambio para formar, empoderar y motivar a una nueva generación de trabajadores.

Pero, ¿en qué consisten las metodologías ágiles? Te lo contamos en este post.

Este post también está disponible en inglés.

¿Qué son las metodologías ágiles y cómo extenderlas más allá del departamento de IT?

Paradójicamente, pese a contar con varias modalidades - scrum, lean development, kanban, etc. - las metodologías ágiles cuentan con un manifiesto propio y sus fundamentos son sencillos y transversales:

  • Generar y priorizar una lista de proyectos al alcance de una compañía o departamento.
  • Crear y empoderar a un equipo pequeño –de entre tres y nueve personas–, multidisciplinar, 100% auto-gestionado y con dedicación completa para llevarlos a cabo.
  • Designar a un product owner que reparta su tiempo entre la dinámica de equipo y ejercer de puente entre el producto y el resto de sus grupos de interés, que son, además del propio equipo, el cliente y la alta dirección.
  • Evaluar continuamente la priorización de los proyectos para abordar en todo momento aquellos con mayor potencial.

Las reglas que rigen a esos equipos ágiles son también homogéneas: ha de evitarse la asignación de tareas; la hoja de ruta se genera de forma colectiva y se divide en módulos; cada módulo –caracterizado por culminar en un entregable, es decir, algo que el cliente pueda poner a prueba– se realiza en un ciclo de entre dos y cuatro semanas denominado sprint o iteración; y suele estar generalizada asimismo la figura del facilitador de procesos, que evita las distracciones y fomenta continuamente el recurso a la inteligencia colectiva.

Los procesos que siguen las metodologías ágiles se caracterizan además por su transparencia –que favorece la realización diaria de reuniones de pie para revisar progresos e identificar obstáculos–; por el testeo continuo de prototipos con clientes al término de cada sprint; por su capacidad de llevar a cabo un lanzamiento rápido cuando se pasa esa prueba de fuego con el cliente; y por su enfoque de mejora continua, basado en la escrupulosa revisión ex post de cada sprint por parte del equipo.

Sus resultados suelen reflejarse en un aumento de la productividad, en una mejora en el grado de satisfacción del equipo, además de que se consigue un mayor nivel de engagement y de involucración y satisfacción por parte de los clientes, entre otros beneficios.

Los 12 mandamientos de las metodologías ágiles

Para lograr un entorno en el que poder desplegar y capitalizar todas las ventajas de las metodologías ágiles es importante ser estricto acotando en el tiempo las iteraciones y generar un entorno flexible para los equipos. Más allá de esas condiciones sine qua non que define el propio método, a continuación recogemos los 12 mandamientos de observancia obligatoria para el éxito:

  1.    Estudia y transmite de forma pedagógica a toda la organización qué significa una metodología ágil, para evitar la tentación de correlacionarla con una anarquía controlada de la que se van a beneficiar sólo unos pocos afortunados.

  2.    Evalúa su idoneidad proyecto por proyecto, porque no es aplicable a cualquier situación... Por ejemplo, resulta desaconsejable recurrir a la metodología ágil en procesos con una solución conocida, que no permitan su compartimentación o en los que realizar cambios a mitad de trayecto resulte muy caro.

  3.    Comprueba que dispones de suficientes integrantes para un equipo, no sólo a nivel de disciplinas sino también de capacitación y motivación: estas metodologías requieren a profesionales proactivos y entusiastas, no a escépticos inmovilistas y aletargados.

  4.    Evita que todos los proyectos de la empresa sigan esta metodología, y que, por lo tanto, a todos les caracterice los frenéticos deadlines de las iteraciones; céntrate mejor en dos o tres proyectos simultáneos como máximo.

  5.    En la misma línea, inicia tu apuesta por las metodologías ágiles con un proyecto pequeño, e, idealmente, que integre algún componente de IT: un departamento generalmente familiarizado con su jerga y su dinámica. Esto te permitirá construir poco a poco una sólida cultura y una base de prescriptores ágiles.

  6.    En esos primeros proyectos cíñete a la metodología estándar, pero, a medida que los equipos sean más maduros y sofisticados, muéstrate abierto a que alteren la fórmula e incluso a que improvisen en entornos controlados.

  7.    Evita integrar a las mismas personas en varios equipos, para que no pierdan el foco o se vean sometidas a unas cotas inasumibles de estrés.

  8.    No te obsesiones por las reuniones de seguimiento, más allá del repaso rápido y diario de tareas mediante los stand-up meetings que apuntábamos antes.

  9.    No caigas en la tentación de establecer una comunicación unilateral en los equipos: sus bases han de ser el diálogo constructivo y la toma de decisión compartida.

  10. Acepta y gestiona la aparición de tensiones, natural tanto dentro de los equipos como entre los mismos y el resto de la organización.

  11. Precisamente en ese sentido, ofrece visibilidad en toda la empresa a las metodologías ágiles, pero gestionando en todo momento con pulso firme las expectativas de los integrantes de los equipos y de los espectadores o facilitadores ocasionales de su trabajo.

  12. Y, sobre todo, no te obsesiones con el éxito final de cada proyecto, sino en que las sucesivas iteraciones se vayan orientando en la buena dirección.

En Signaturit, tanto nuestro equipo de desarrollo como nuestro equipo de diseño de producto trabajan siguiendo la metodología scrum. Por un lado, el equipo de diseño de producto planifica sus tareas en sprints, que duran 2 semanas. Cuando el nuevo diseño de una nueva funcionalidad está listo, hay que desarrollarlo e implementarlo, por lo que pasa a incorporarse en el sprint del equipo de desarrollo, que también dura dos semanas.

De este modo, cada 15 días actualizamos nuestro producto. Aunque muchas de las iteraciones pueden pasar inadvertidas para el cliente, todas mejoran nuestra solución, ya sea a nivel funcional y/o visual. Y cada mes informamos a nuestros clientes de las principales actualizaciones implementadas a través de nuestra newsletter de clientes. Si quieres echar un vistazo a nuestras últimas novedades de producto, haz click aquí.

Este post también está disponible en inglés.


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Etiquetas: Transformación Digital

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